21.3.12

First World Problem


Estos días he estado achacado por diversos temas, muchos de hechos problemas del primer mundo (problemas con mi notebook, con el sistema android de mi celular, problemas de relaciones personales, etc...) pero me he puesto a meditar sobre las cosas que aquejan a tantos en el mundo. Como el video que puse más abajo (que en primera instancia me llamo la atención porque puede ser una solución para los que tenemos belonefobia, fobia a los objetos punzantes, especialmente jeringas), donde se muestra que una gran cantidad de gente muere de anemia en ciertos lugares del mundo. ¡De anemia! Es como morir de gastritis o de cólera, cosas que realmente nos cuesta entender en nuestro entorno desarrollado. Ver como sufre esa pobre gente, como están encerrados en entornos pobres e insalubres sin tener posibilidades de escapar de ese circulo hace que mis “problemas” de no tener aún los recursos para irme a Australia o los papeles de la beca sean un verdadero chiste. A una amiga le rompieron la chapa tratando de robarle el auto, casi se muere, en África ecuatorial un niño tiene una expectativa de vida de 25 años; espero con ansias que lleguen mis pedidos de tecnología de China antes de irme, en Java esperan con ansias que llegue la gente de la Cruz Roja con los medicamentos para sobrevivir a la malaria.
Por otro lado, me cuestiono muchas veces el lugar que me toco vivir, el hecho de no tener la vida que tantos (incluyéndome) me vaticinaron, pero al bajonearme por eso (y su cuota de frustración) pienso en lo insignificante que soy, y que la misma vida que quiero tener no tiene ningún sentido. No somos más que monos parlantes en un mediocre planeta (semi destruido por culpa de esos mismos monos) orbitando una estrella común y corriente de 2a generación al borde de una galaxia en espiral de tamaño mediano. Hay billones de galaxias, cada una con billones de estrellas que tengan probablemente varios planetas y muy posiblemente vida; y eso solo hablando de nuestro Universo. Tener luca más o luca menos, tener que caminar unas cuadras más, viajar en bus o avión, enamorarse, pelearse con un amigo, trabajar una hora extra, ¿que importa? Amargase por esas webadas cuando allá afuera todo es tan basto, nos hace parecer tan irrisorios con nuestros problemas de primer mundo. Somos unos animales francamente ridículos, especialmente los que vivimos en un mundo “desarrollado”.


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