4.12.12

SJSPF




La esperanza puede ser asesinada, pateada, perdida, ahogada en los problemas de tantos deseos rotos. Sentarse al borde es una medida cobarde, enfrentarse al mundo y sus fantasmas, sus miedos y la frustración de que siempre estarás solo, esa es la verdadera batalla. Allí es asesinada y ahogada la esperanza, el ocaso de la vida.
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He visto planetas caer en las más profundas simas; eones inexplorados de dioses surrurantes y estúpidos pensamientos. Planetas desintegradose en el ocaso, la caída al infierno congelado, inerte e invisible. De un mar de nada a una aurora de partículas, allí van como nuevos dioses prontos a ser olvidados.

1 comentario:

Andrea Balart Armendariz dijo...

Hola! que bueno. te había dicho ya que escribes muy bien, un abrazo.