22.12.12

NM



Olvidados que después de todo siempre estamos solos. Siempre tenemos esos intentos fatuos de rodearnos de semejantes, como si eso fuese a validar nuestras decisiones, nuestras formas de vivir. Vives y mueres solo, como un ente único encerrado en una cárcel de hueso y carne. No deberíamos olvidar que el mundo fluctúa a nuestro alrededor y que solo nuestra total intrascendencia es inamovible. La mentira que nos contamos sobre ser lo que somos es todo lo que queda… y los libros.

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